Por lo general cuando recibo un correo con un power point adjunto, no suelo leerlo y lo tiro a la papelera directamente. Pero recientemente me enviaron un email de esos que te hacen pensar que quizás con un simple gesto, tengamos en nuestras manos cambiar el mundo. Así que procedo a divulgarlo a todo aquel que quiera leerlo…
Información emitida por la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos revela que aproximadamente se consumen cada año, alrededor del mundo, entre 500 billones y un trillón de bolsas plásticas. Menos del 1% de las bolsas se recicla. Es mas costoso reciclar una bolsa plástica que producir una nueva.
“Existe una economía áspera detrás del reciclaje de las bolsas plásticas. Procesar y reciclar una tonelada de bolsas plásticas cuesta $ 4000: la misma cantidad se vende en el mercado de materias primas a $ 32”.
Entonces… ¿Dónde van las bolsas?
Un estudio de 1975 demostró que las embarcaciones transoceánicas arrojaban en conjunto 8 millones de libras de plástico al mar cada año. La razón por la cual los basureros del mundo no estaban inundados de plástico era porque su mayoría terminaba en el océano.
Las bolsas son arrastradas hacia distintos lugares de nuestra tierra y hacia nuestros mares, lagos y ríos. Las bolsas encuentran su vía hacia el mar en los desagües y en las cañerías. Se han encontrado bolsas plásticas flotando al norte del Circulo Ártico cerca de Spitzbergen e incluso mucho mas al sur, en las Islas Malvinas. Las bolsas plásticas representan mas del 10% de los desechos que llegan a la orilla de las costas de EE. UU.
Las bolsas plásticas se fotodegradan: con el pasar del tiempo se descomponen en petro-polímeros mas pequeños y tóxicos que finalmente contaminarán los suelos y las vías fluviales. Como consecuencia, partículas microscópicas pueden entrar a formar parte de la cadena alimenticia y el efecto sobre la vida silvestre puede ser catastrófico, las aves quedan atrapadas sin esperanza, cerca de 200 diferentes especies de vida marina, incluyendo ballenas, delfines, focas y tortugas mueren a causa de las bolsas plásticas. Mueren después de ingerir las bolsas plásticas que confunden con comida.
Entonces… ¿Qué hacemos?
Si usamos una bolsa de tela, podemos ahorrar 6 bolsas por semana, es decir, 24 bolsas al mes, 288 bolsas al año, 22176 bolsas ?durante una vida. Si solo 1 de cada 5 personas en nuestro país hiciera esto, ahorraríamos ?1.330.560.000.000 de bolsas.
Bangladesh prohibió las bolsas plásticas, China prohibió las bolsas plásticas gratuitas, Irlanda fue la primera en Europa en poner impuestos sobre las bolsas plásticas en el 2002 reduciendo el consumo en un 90%, en el 2005, Rwanda ?prohibió las bolsas plásticas, Israel, Canadá, India del Oeste, Botswana, Kenya, Tanzania, África del Sur, Taiwán y Singapur también han prohibido o están en el proceso de prohibir las bolsas plásticas, el 27 de marzo del 2007, San Francisco se convirtió en la primera ciudad de EE. UU. en prohibir las bolsas plásticas, Oakland y Boston están considerando la prohibición.
Las bolsas plásticas están hechas de polietileno: un termoplástico que se obtiene del petróleo. Reduciendo las bolsas plásticas se disminuirá la dependencia del petróleo extranjero, China ahorrará 37 millones de barriles de petróleo cada año gracias a la prohibición de bolsas plásticas gratuitas.
Es posible… «say no to plastic bags».
Sumun Comunicación Global, S.L.
Diseño y comunicación Zaragoza.

Estoy de acuerdo con que el problema de las bolsas de basura es grave. Desde luego. Pero esto no sólo ocurre con las bolsas de basura. Se pueden hacer estadísticas con prácticamente cualquier residuo que genera el ser humano, y tenemos de nuevo datos alarmantes. Probablemente uno de los pocos que se libre sea el vidrio, ya que se recicla con facilidad. El problema no es que los humanos generemos residuos, sino que generamos muchos, porque somos muchos, y de todo tipo.
Focalizar el problema en un residuo concreto, en un momento determinado, da más bien la impresión de que se trate de algo interesado, y no de algo hecho por ayudar al medio ambiente; aunque puede que me equivoque y la intención sea buena, pero en tiempos de crisis, las grandes superficies intentarán recortar gastos como sea. Por ejemplo, dejando de dar gratis las bolsas de plástico.
De todas formas, me surgen un par de preguntas con esto:
Si el problema son las bolsas hechas de plástico, que tardan mucho en descomponerse, se pueden hacer bolsas similares de otros materiales que se descomponen más rápidamente, como la fécula de patata. Supongo que estas bolsas serán más caras de producir. Pero, si la cuestión es ayudar al medio ambiente, las grandes superficies podrían asumir el incremento del coste, y los usuarios seguirían teniendo el mismo servicio, sin asumir un coste adicional.
La otra pregunta es, si pagando las bolsas dejan de contaminar. Porque las grandes superficies seguirán teniendo bolsas de plástico, pero simplemente se tendrá que pagar por ellas. Desde luego, el volumen de bolsas decrecerá. Un poco. Pero el problema seguirá allí. No estoy seguro de que la disminución de bolsas de plástico en circulación con este sistema sea significativamente mejor para el medio ambiente, puede que sí. Pero, desde luego será beneficioso para las grandes superficies, que se ahorran un gasto más, dando una imagen muy buena, de que se preocupan por el medio ambiente.
Y la pregunta final:
¿Soy el único que usa las bolsas de las compras para tirar la basura? ¿No es eso reciclar? ¿Qué quieren con esta medida, que compremos, además, más bolsas de plástico para la basura? ¿O pretenden que tiremos la basura en bolsas de papel? ¿O la tiramos en bolsas de tela con un árbol verde dibujado?
Hola Luis Jorge, en primer lugar agradecerte tu participación en este blog ya que su finalidad es la de generar debate.
Estoy de acuerdo contigo en que posiblemente todo el tema este de la política medioambiental, como su palabra indica, sea eso… política y por tanto negocio. Sin embargo al leer este artículo me pregunte si realmente es imparable el volumen de basura y residuos que generamos los seres humanos independientemente del número que seamos. Habría que pensar que vivimos de prestado y que nuestro paso por aquí va a ser de apenas 1 segundo en relación a la vida del planeta tierra y menos mal.
Totalmente de acuerdo contigo en la doble función de la bolsa de plástico como bolsa de basura, el problema empieza cuando para comprar unos tomates pudiéndotelo llevar en la mano lo llevas en una bolsa de plástico siendo lo mas probable que a su vez esos tomates vayan ya en un pack de estos indivisibles, con cartón, más plástico, etiquetas y traidos de filipinas… con lo que la huella medioambiental ya se dispara a niveles insospechados.
Me parece muy interesante, y es cierto que ya va siendo hora, de dejar de quejarnos y dejarnos de radicalismos, y buscar sistemas que realmente satisfagan las necesidades del mercado, cumplan varias funciones en su ciclo de vida y que realmente biodegraden, en un periodo no superior al cretácico.
Y por último a ver quien es el guapo que no enciende el aire acondicionado con 40º, va en bicicleta a trabajar jugándose el tipo por la ciudad, se ducha con pucheros de agua, etc. La solución creo que radica más en una política de concienciación ciudadana, para que no de la sensación por un lado de que no pasa nada y por el otro de que es totalmente irreparable. Pero toda política de concienciación ciudadana debe estar apoyada por un nivel de infraestructuras que facilite el ejercicio de las mismas, es decir, que si bajo a la calle con mis residuos orgánicos por un lado, el de cartón por otro, vidrio, plástico y para ser un buen ciudadano debo recorrer media ciudad buscando los contenedores específicos como si de «elige tu propia aventura» se tratara, sabiendo por otro lado que posiblemente cuando procedan a su reciclado terminen optando por la incineración de todos ellos o en su defecto enterrarlos bajo tierra por falta de medios, prefiero que se empiece por organizar bien el patio antes de que la gente intente hacer abono con casi todo que se le ocurra en los parques públicos de las ciudades.
Gracias.
Rubén Oses, del equipo de Sumun Comunicación Global S.L.
Estoy de acuerdo con que el problema de las bolsas de basura es grave. Desde luego. Pero esto no sólo ocurre con las bolsas de basura. Se pueden hacer estadísticas con prácticamente cualquier residuo que genera el ser humano, y tenemos de nuevo datos alarmantes. Probablemente uno de los pocos que se libre sea el vidrio, ya que se recicla con facilidad. El problema no es que los humanos generemos residuos, sino que generamos muchos, porque somos muchos, y de todo tipo.
Focalizar el problema en un residuo concreto, en un momento determinado, da más bien la impresión de que se trate de algo interesado, y no de algo hecho por ayudar al medio ambiente; aunque puede que me equivoque y la intención sea buena, pero en tiempos de crisis, las grandes superficies intentarán recortar gastos como sea. Por ejemplo, dejando de dar gratis las bolsas de plástico.
De todas formas, me surgen un par de preguntas con esto:
Si el problema son las bolsas hechas de plástico, que tardan mucho en descomponerse, se pueden hacer bolsas similares de otros materiales que se descomponen más rápidamente, como la fécula de patata. Supongo que estas bolsas serán más caras de producir. Pero, si la cuestión es ayudar al medio ambiente, las grandes superficies podrían asumir el incremento del coste, y los usuarios seguirían teniendo el mismo servicio, sin asumir un coste adicional.
La otra pregunta es, si pagando las bolsas dejan de contaminar. Porque las grandes superficies seguirán teniendo bolsas de plástico, pero simplemente se tendrá que pagar por ellas. Desde luego, el volumen de bolsas decrecerá. Un poco. Pero el problema seguirá allí. No estoy seguro de que la disminución de bolsas de plástico en circulación con este sistema sea significativamente mejor para el medio ambiente, puede que sí. Pero, desde luego será beneficioso para las grandes superficies, que se ahorran un gasto más, dando una imagen muy buena, de que se preocupan por el medio ambiente.
Y la pregunta final:
¿Soy el único que usa las bolsas de las compras para tirar la basura? ¿No es eso reciclar? ¿Qué quieren con esta medida, que compremos, además, más bolsas de plástico para la basura? ¿O pretenden que tiremos la basura en bolsas de papel? ¿O la tiramos en bolsas de tela con un árbol verde dibujado?
Hola Luis Jorge, en primer lugar agradecerte tu participación en este blog ya que su finalidad es la de generar debate.
Estoy de acuerdo contigo en que posiblemente todo el tema este de la política medioambiental, como su palabra indica, sea eso… política y por tanto negocio. Sin embargo al leer este artículo me pregunte si realmente es imparable el volumen de basura y residuos que generamos los seres humanos independientemente del número que seamos. Habría que pensar que vivimos de prestado y que nuestro paso por aquí va a ser de apenas 1 segundo en relación a la vida del planeta tierra y menos mal.
Totalmente de acuerdo contigo en la doble función de la bolsa de plástico como bolsa de basura, el problema empieza cuando para comprar unos tomates pudiéndotelo llevar en la mano lo llevas en una bolsa de plástico siendo lo mas probable que a su vez esos tomates vayan ya en un pack de estos indivisibles, con cartón, más plástico, etiquetas y traidos de filipinas… con lo que la huella medioambiental ya se dispara a niveles insospechados.
Me parece muy interesante, y es cierto que ya va siendo hora, de dejar de quejarnos y dejarnos de radicalismos, y buscar sistemas que realmente satisfagan las necesidades del mercado, cumplan varias funciones en su ciclo de vida y que realmente biodegraden, en un periodo no superior al cretácico.
Y por último a ver quien es el guapo que no enciende el aire acondicionado con 40º, va en bicicleta a trabajar jugándose el tipo por la ciudad, se ducha con pucheros de agua, etc. La solución creo que radica más en una política de concienciación ciudadana, para que no de la sensación por un lado de que no pasa nada y por el otro de que es totalmente irreparable. Pero toda política de concienciación ciudadana debe estar apoyada por un nivel de infraestructuras que facilite el ejercicio de las mismas, es decir, que si bajo a la calle con mis residuos orgánicos por un lado, el de cartón por otro, vidrio, plástico y para ser un buen ciudadano debo recorrer media ciudad buscando los contenedores específicos como si de «elige tu propia aventura» se tratara, sabiendo por otro lado que posiblemente cuando procedan a su reciclado terminen optando por la incineración de todos ellos o en su defecto enterrarlos bajo tierra por falta de medios, prefiero que se empiece por organizar bien el patio antes de que la gente intente hacer abono con casi todo que se le ocurra en los parques públicos de las ciudades.
Gracias.
Rubén Oses, del equipo de Sumun Comunicación Global S.L.